Un juego sobre Part the Second
El punto es que maudlin of the Well empezó justamente a mediados de los noventa como parte de ese rollo, y a lo largo de su discografía (al menos hasta que se convirtieron en Kayo Dot) incluyeron diversas piezas realmente vinculadas a los sueños, de las cuales el compositor principal, Toby Driver, trazó partes en distintas instancias de viajes astrales. Sí, esto será un juego bastante hippie. Según entrevistas y otras fuentes que es de poca importancia verificar (digo, estamos hablando de viajes astrales, después de todo), a lo largo de años sólo hubo una pieza que Driver pudo componer casi por completo durante una de esas experiencias: el “Interlude 4” del último disco de la agrupación antes de disolverse por ahí del 2001, Leaving Your Body Maps. La banda estaba tomando giros muy marcados hacia estructuras cada vez menos rockeras y más académicas, por lo que decidieron dejar atrás los sueños como lugar extraño, silencioso y místico, así como los viajes astrales, en favor del racionalismo compositivo y los sueños bajo una lente mucho más simbolista (tipo simbolismo del siglo XIX), llenándolos de ruido y una violencia modernista casi incontrolable. Si el acto de componer música era algo racional, el acto de escucharla se convertía en lo contrario. Fue así como llegó al mundo Choirs of the Eye, tal vez un reverso de la mirada musical de Kandinsky, pero esa es otra historia para otra ocasión.
Lo que sí es que maudlin of the Well regresó este 2009 a petición (y a patrocinio) de los fans para crear un disco que combina muchos de los aspectos de ambas bandas, llamado Part the Second (click para ir a bajarlo!). Es un disco extraño, pues tiene la impronta de Kayo Dot y maudlin pero no podemos realmente adjudicárselo a ninguna, al menos no en apariencia. En todo caso, como en la portada dice “maudlin of the Well”, pues a quién le importa lo demás. Pero pasemos al juego.
Necesitarán los siguientes elementos:
1) El disco.
2) Papel & lápiz/pluma.
3) Una grabadora/discman/toca cd’s/ toca mp3’s
4) Una cama.
5) Un scanner.
El juego dura lo que ustedes se tarden en soñar y recordar lo que sueñan. Las reglas son simples: un día escuchen Part the Second, aunque sea una vez. En la noche, intenten dormir con el disco de fondo (aunque lo pongan a volumen casi inaudible). Es muy posible que sueñen algo; el objetivo es que al despertar lo anoten, lo dibujen, o lo canten, pero mientras escuchan el disco otra vez. Que les sirva de inspiración a la memoria, sea para llamarla o para llenar sus huecos. Si saben cómo hacer viajes astrales y esas cosas, pues mejor, háganlo (con su debido cuidado) y tráiganse algo de regreso con ustedes.
El objetivo es tan simple y tonto como el juego en sí: si bien Part the Second está algo alejado del primer maudlin of the Well por razones que se pueden dilucidar de lo antes dicho, nosotros completaremos la ecuación, en cierta forma… el disco tal vez no deambula tanto por la extraña región de los sueños, pero nosotros lo canalizaremos de tal forma que el propósito original se invierta – la música no nos mostrará ese lugar, sino que nosotros lo recordaremos a través de ella. Le devolveremos ese carácter a Part the Second, carácter que por distintas razones se ha hecho cada vez más tenue excepto por el aspecto psicodélico del disco, del jam y de dejarse llevar por la experiencia.
Por supuesto, el chiste sería que postearan en los comentarios los resultados de sus juegos. Si lo que hicieron fue un dibujo o una canción, escaneen o graben y díganme también en los comentarios para que les pase mi mail y podamos ver con qué soñamos y a qué lugares nos lleva esta música que está en principio tan ligada con esa parte de nuestra imaginación.
En fin, espero que se diviertan con esto. Creo que al final sí pude dar algo así como una pequeña historia de una de mis bandas favoritas. Suerte, y ojalá puedan llevar esta pequeña locura a cabo.
¡Hasta pronto!

comunicación: el internet. Gracias a éste medio –advertencia de lugar común- podemos obviar casi por completo a la televisión. En realidad a través de la infinidad de páginas que hay podemos consumir el contenido que deseemos y casi todo está a un click de distancia (a menos que nos exijan la legendaria tarjeta de crédito). Han habido muchos cambios en las dinámicas culturales en los últimos años debido al avance tecnológico. Esa siempre ha sido una constante en la humanidad. Es entretenido cuándo empezamos a reflexionar al respecto considerando que todavía no vemos dichos cambios en su totalidad. Nuestra generación vive en esa constante transición –quizás todas lo han hecho- pero es apasionante aunque sea traerlo a colación porque me encuentro aburrido por la programación que hay en estos momentos.