Noches Frías

Estoy esperando a que salga algún programa decente en la tele. ¿Se han puesto a pensar en que
en la televisión de paga hay infinidad de canales y que aún así a veces sólo se transmite pura
porquería –o porquería pura, que no es lo mismo-? Otras veces simplemente hay programas aburridos. Otras ya los hemos visto. Y así podemos seguir diciendo lo que pasa con la tele. En otras ocasiones –pocas, pero existentes- hay varios programas buenos al mismo tiempo. Sin embargo, desde hace unos años para acá la forma de ver –sin contar la de hacer- televisión ha cambiado mucho. Ahora podemos pedir lo que queremos ver y cuándo queremos hacerlo. Grabarlo, ponerle pausa, adelantarlo y muchas otras cosas más. No obstante, lo más interesante del asunto es cómo podemos prescindir de la tele por la emergencia –desde hace ya varios años- de otro medio
de
comunicación: el internet. Gracias a éste medio –advertencia de lugar común- podemos obviar casi por completo a la televisión. En realidad a través de la infinidad de páginas que hay podemos consumir el contenido que deseemos y casi todo está a un click de distancia (a menos que nos exijan la legendaria tarjeta de crédito). Han habido muchos cambios en las dinámicas culturales en los últimos años debido al avance tecnológico. Esa siempre ha sido una constante en la humanidad. Es entretenido cuándo empezamos a reflexionar al respecto considerando que todavía no vemos dichos cambios en su totalidad. Nuestra generación vive en esa constante transición –quizás todas lo han hecho- pero es apasionante aunque sea traerlo a colación porque me encuentro aburrido por la programación que hay en estos momentos.

1 comentarios:

Otis dijo...

En definitiva la tele la mando al diablo, a veces veo partidos por internet o me bajo los programas para verlos a la hora que se me antoje ;)

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