Vagar
De las cosas que más me agradan ultimadamente es caminar. Precisamente en el transcurso de esta semana, después de hacer las últimas labores escolares, decidí dar la vuelta, más o menos del Palacio de Bellas Artes hacia el zócalo capitalino, sobre Tacuba. Iba observando toda la cantidad de negocios establecidos, desde lugares en donde te puedes tomar un café, comer alguna hamburguesa, comprar telas y hasta algunos aretes. No lo había percibido, pero las avenidas principales estaban cerradas, mi sentido común me decía que caminara por la banqueta hasta que, de pronto, me percate de que muchas personas caminaban por la mitad de las avenidas. No sé, en ese momento pensé que hay lugares que absorben de alguna manera tu atención, logrando a veces, reducir la percepción del resto del espacio. El intenso movimiento que gira alrededor del comercio, las salidas, las entradas, los anuncios, las vitrinas, hicieron que no viera algo tan obvio a unos cuantos metros, como era la ausencia de autos.
Después llegue a
Bueno, todo este rollo, sólo para decirles que, en ciertos lugares pueden llegar a convivir una serie actividades, de las más variadas que te puedas imaginar, incluso hay algunas de las cuales no nos damos cuenta, pero están ahí. Sentí que cada vez que me detenía a ver lo qué pasaba, era como si te contaminaras de ese entorno, de lo que los demás estaban haciendo, es como si cada lugar tuviera ganado cierto papel. No podías gritar adentro de alguna iglesia, pero sí afuera en la calle. En cada parte tu comportamiento parecer tender a cambiar, todo a través de movimiento que nosotros nos damos.
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